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Pesca comercial, término aplicado a las actividades relacionadas con la captura de peces o mariscos, con una finalidad económica. La pesca es fundamentalmente marina, pero también se lleva a cabo en los grandes lagos y ríos. Las pesquerías o caladeros más productivos se extienden desde la costa a lo largo de la plataforma continental, a una distancia de tierra de unos 80 km de promedio. Tienen menos de 200 m de profundidad pero, debido a las corrientes y temperaturas favorables y a la abundante vida vegetal, contienen la mayor parte de los peces de los océanos. Las pesquerías son especialmente productivas en zonas de corrientes emergentes, donde suben a la superficie aguas profundas frías y ricas en nutrientes. La captura o recogida de ballenas, moluscos, crustáceos y algas como la laminaria gigante también se consideran parte de la industria pesquera.

Principales caladeros

Existen ricos caladeros en el mar del Norte, en la plataforma continental de Islandia, en los Grand Banks (Grandes Bancos, frente a las costas del este de Canadá), en los Georges Banks (frente a las costas de Nueva Inglaterra), junto a la costa suroccidental de Estados Unidos, frente a las costas de Perú, en el mar de Barents, en el golfo de Alaska y frente a las costas de Japón.

Los principales países en captura pesquera son Japón (14,5%), la antigua Unión Soviética (12,5%), China (7%), Estados Unidos (6%) y Chile (5,5%), seguidos de Perú (3,5%), India (3,5%) y Corea del Sur (3%).

Tipos de peces capturados

En los caladeros marinos se pescan dos tipos de peces: los de baja profundidad y los de gran profundidad. Los primeros frecuentan aguas cercanas a la superficie, suelen migrar con las estaciones y se desplazan en grandes bancos; es el caso del atún, el salmón, la anchoa, la sardina y el arenque. Los peces de gran profundidad frecuentan los fondos del océano y son menos gregarios; buenos ejemplos son el bacalao, el halibut, el lenguado, el eglefino o la platija. Los invertebrados son muy abundantes en el océano, pero sólo representan un pequeño porcentaje en el peso de las capturas; se pescan fundamentalmente en aguas poco profundas. Las especies de mayor importancia comercial son las ostras, los crustáceos y moluscos, como las almejas, las langostas, los cangrejos, los camarones y los calamares o pulpos.

Métodos de pesca

En la pesca comercial, las redes se echan cerca de la superficie o se arrastran a lo largo del fondo; la red de superficie más eficaz es la red de cerco, una red larga semejante a una cortina y colgada de flotadores, que se arrastra en círculo alrededor de un banco de peces y después se cierra por el fondo como si fuera una bolsa tirando de un cabo. La red de enmalle tiene unas mallas con el tamaño justo para dejar pasar la cabeza del pez y enganchar las agallas; generalmente este tipo de redes se deja a la deriva en la superficie para capturar peces de poca profundidad, pero en ocasiones se anclan al fondo para pescar especies que se hallan a una profundidad mayor. La redes de arrastre sirven para capturar peces de gran profundidad como el bacalao, y son las más importantes en la pesca comercial de aguas profundas; tienen forma de calcetín y son arrastradas por dos grandes cables.

Los palangres, utilizados para capturar peces de superficie (como el atún) o de profundidad (como el halibut), son cables largos y pesados a los que están unidos sedales auxiliares con anzuelos en los que se coloca un cebo. Pueden tener varios kilómetros y suelen fijarse a una boya anclada o arrastrarse desde el barco. Una vez cargados, los palangres se llevan a cubierta mediante cabrestantes. Véase Barcos pesqueros.

Los mariscos de aguas profundas, especialmente los bivalvos, como las almejas, se recogen mediante dragas mecánicas. Más cerca de la costa, las ostras también se recogen con dragas o con pinzas de gran longitud. Las almejas intermareales se capturan en marea baja con rastrillos de dientes largos. Los cangrejos se dragan o se atrapan en nasas de alambre. Las langostas y bogavantes se capturan con nasas de madera o alambre.

Tecnología pesquera avanzada

Las modernas flotas de pesca, como las de Rusia o Japón, tienen grandes arrastreros que pueden izar fácilmente cargas netas de hasta 100 toneladas de pescado, que se limpia y se ultracongela en alta mar. Estos barcos pueden pescar en caladeros lejanos de la costa durante varios meses.

El sonar se ha convertido en una forma eficaz de localizar y determinar el tamaño de los bancos de peces y la especie a la que pertenecen. Para detectar peces de superficie suelen utilizarse aviones o helicópteros. Los bancos de algunas especies, como los calamares, son atraídos mediante luces intensas y succionados con poderosas bombas aspirantes.

Agotamiento de los recursos marinos

Debido a la mejora en las tecnologías, las capturas mundiales de pescado se triplicaron durante las dos décadas posteriores a la II Guerra Mundial, tras lo cual se estancaron. Aunque existen motivos naturales para ese declive (como los cambios en las corrientes oceánicas), no cabe duda de que las causas de origen humano como la contaminación y la sobrepesca también han contribuido. En la actualidad se pescan en exceso el halibut, el arenque, el bacalao, el salmón, la anchoa, la sardina y algunas especies de atún.

Para controlar la explotación de los caladeros costeros, Chile declaró en 1945 un límite regulador para la pesca extranjera de 200 millas marinas (370 km); más tarde, otros países sudamericanos hicieron lo mismo. La comunidad internacional se opuso durante algún tiempo a estas cuestiones, pero en 1976 Estados Unidos aprobó la Ley de Conservación y Gerencia de Caladeros, que permite a los barcos extranjeros cuotas limitadas de pesca en la zona situada a menos de 200 millas de la costa estadounidense, y en la actualidad la mayoría de los países reivindica zonas de exclusión de 200 millas.

Se ha ejercido una presión en relación con el uso de redes de deriva porque también capturan especies no aptas para el consumo humano. Estas redes, de hasta 65 km de largo, son utilizadas por las flotas pesqueras de Japón y otros países asiáticos principalmente para la pesca del calamar; sin embargo, también atrapan mamíferos y otros peces valiosos.

El futuro de los caladeros

Resulta difícil obtener una información precisa sobre el tamaño de las poblaciones de peces, porque las especies oceánicas efectúan largas migraciones o viven a demasiada profundidad para realizar un recuento apropiado. Esta falta de información hace que sea difícil llevar a cabo una gestión de la producción sostenible de los caladeros. Los investigadores están intentando limitar la sobrepesca de las especies más demandadas en los mercados, estudiando métodos para procesar y comercializar especies menos populares y los pescados actualmente utilizados para fabricar piensos.

La cría oceánica es frecuente en muchas zonas y se puede realizar en el caso de especies que se agrupan para desovar. Los peces son acorralados con encañizadas estacionarias y pueden servir de alimento o utilizar sus huevas para criar más peces.

La acuicultura proporciona el control total de la producción de pescado. Una vez eclosionados los huevos, los alevines se introducen en tanques donde reciben piensos o en estanques donde comen alimentos naturales. La cría en tanques de salmón atlántico en Noruega o de camarones en Ecuador constituyen dos ejemplos de ello. En muchos países en vías de desarrollo, la cría de especies locales también puede proporcionar proteínas de forma más eficaz y barata que la pesca tradicional. En el año 2000 es posible que el 20% de las capturas proceda de sistemas de acuicultura.