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ADRIANA HOFFMANN, DIRECTORA DE CONAMA:

"El País Necesita una Etica

Medioambiental"

 

"Si no fijamos el paraguas ético con que vamos a

manejar nuestros recursos naturales, no podemos

diseñar una ley de bosques ni de pesca ni de nada.

Se trata de generar una reflexión entre los

distintos sectores del país, no de imponer mi visión

personal". Juicios de la conocida botánica, quien

se metió en temas pantanosos con "Artes y

Letras".

 

 

Por Elena Irarrázabal Sánchez

 

De caminar por los húmedos y esponjosos suelos del bosque valdiviano, Adriana

Hoffmann (60) pasó a pisar todos los días la muy urbana calle Obispo Donoso,

donde está la sede de la Corporación Nacional del Medio Ambiente (Conama). Su

oficina queda a pasos de Providencia, donde el ruido es tal que nos obligó a cerrar

las ventanas para poder oírla durante la entrevista.

 

Botánica con amplia trayectoria en la publicación de libros sobre la flora chilena,

Adriana Hoffmann es sin duda uno de los personajes que han dado que hablar por

estos días. Conversamos con ella al término de una tempestuosa semana plagada

de accidentadas conferencias de prensa y dimes y diretes sobre el tema de la

contaminación, por lo que esperábamos encontarla agotada y desencantada.

 

No fue así. Transparente y plena de entusiasmo, confiesa que la opción de dirigir la

Conama fue una decisión muy difícil y que le implica todo un aprendizaje en el

manejo político "pero es la manera en que puedo ayudar concretamente a eso por

lo que he luchado toda la vida".

 

- Me gustaría saber cuáles son los referentes o corrientes de pensamiento que la

inspiran en su actuar, más allá de lo netamente ecológico.

 

- No tengo un "gurú" o filósofo favorito. Dentro de mi formación, diría que ha sido

fundamental la educación de mis padres, una pareja de científicos humanistas de

una gran cultura y apertura espiritual. Fui criada en una familia grande, con tíos y

abuelos, donde reinaba mucha armonía y existía un clima de respeto y libertad. En

una época en que otros jóvenes tenían una actitud más contemplativa, en mi casa

todo se pensaba, se leía, y se discutía. Esa infancia, de gran riqueza y relación con

la naturaleza, tuvo mucha influencia en mi formación.

 

- Hoy, al mencionar su nombre, suele venir luego la etiqueta de adherente a la

"ecología profunda". ¿Se siente interpretada por este movimiento? ¿Cómo lo

definiría?

 

- La primera vez que escuché el término "ecología profunda" fue a raíz de la visita a

Chile de Arne Naes, un filósofo noruego que fue justamente el precursor de la

ecología profunda. Al oírlo, me pareció que en su sencillez, en su obviedad, su

visión tenía algunas coincidencias con lo que sentía respecto de la naturaleza. Más

que una filosofía, es una manera de pensar que se puede resumir muy fácilmente en

que el hombre no es el centro de la naturaleza, sino que forma parte de ella y como

tal tiene que aprender a convivir, a respetar, y a interactuar en forma armónica con

los demás seres de la naturaleza.

 

- De acuerdo con esta concepción bio o ecocéntrica, ¿cree que la concepción

cristiana antropocéntrica de la naturaleza al servicio del hombre tiene una cuota de

responsabilidad en el deterioro ambiental?

 

- No creo que sea lo cristiano. Creo que sencillamente es la inconsciencia del

hombre en pensar que la naturaleza es una fuente infinita de recusos, que se repone

y restaura siempre, sin acusar recibo. Hoy vemos que la era industrial ha dejado

huellas muy profundas en la naturaleza, sobre todo en la segunda mitad del siglo

XX.

 

- ¿La cultura occidental sería menos respetuosa que la oriental?

 

- El hombre occidental ha ido cambiando y aprendiendo de sus errores. Ahora,

efectivamente corrientes de pensamiento como el budismo y el taoísmo tienen una

relación de mayor integración con la naturaleza. Su visión es más holística.

 

- Muchos tienen la percepción de que ecologistas como usted privilegian la defensa

de un árbol o un animal por sobre, por ejemplo, la vida de un niño por nacer.

 

- Es una visión absolutamente distorsionada. No podría mencionar a ningún

ambientalista que defienda más un árbol que a un niño que está por nacer. Amar a

los árboles, a los animales, a la naturaleza es algo que enriquece al ser humano y

que repercute en el contacto con otras personas.

 

Quien va en el metro y hace meses que no escucha cantar un pájaro, no sabe si es

otoño o primavera, si está lloviendo o si están floreciendo los almendros, se está

perdiendo una fuente muy importante de afectos. Tengo una tremenda esperanza de

que la cultura ambiental nos ayude a orientar a los jóvenes, a ayudarlos a buscar un

camino que no sea el de la desesperación o el de la droga.

 

Transpolítico, transocial.

 

- Usted ha señalado estar dispuesta a dar una "segunda mirada" al actuar de los

movimientos ecológicos. ¿Qué autocrítica se haría?

- Creo que los movimientos ecológicos han sido trabajadores y muy valientes. Tal

vez ha faltado un trabajo más cohesionado con otros segmentos de la sociedad, lo

que habría permitido avanzar más rápido.

 

- La transversalidad parece ser uno de sus postulados principales.

 

- Es muy importante desideologizar el tema ambiental. Tener un ambiente limpio no

debiera significar el apoyo a un partido político o gobierno determinado. Es un tema

transpolítico, transgeneracional y transocial, que implica una tarea del Estado y de

todos los ciudadanos. Por eso es prioritario generar, entre todos, una política de

Estado respecto de los recursos naturales, donde se defina cuál es la ética a través

de la cual nos vamos a relacionar con los recursos naturales, en qué entorno

queremos vivir en el futuro, en términos de salud, clima, belleza. Si no conocemos

el paraguas ético con que nos vamos a manejar, no podemos diseñar una ley ni de

bosques, ni de pesca, ni de suelos, ni de nada.

 

- Al hablar de ética, muchos se preguntan si es ético suspender proyectos que

podrían dar empleo a muchas personas.

 

- La disyuntiva entre talar árboles y dar empleos es falsa. Con la globalización, muy

rápidamente nos van a exigir formas más limpias y ecológicas de producción.

Producir bien va a ser recompensado económicamente.

 

Lo que es fundamental es tener reglas claras que rayen la cancha. Muchos

problemas han surgido por las interpretaciones tremendamente discreacionales que

han tenido algunas normas. Queremos reglas claras, que no sean el reflejo de la

opinión de un solo sector, sino que equilibren las aristas sociales, económicas y

ecológicas.

 

- Desde ese punto de vista, ¿considera un retroceso la congelación de la discusión

de las leyes ambientales, como la ley del bosque nativo?

 

- En mi opinión, que se haya congelado esa ley es positivo, pues no tenía destino.

No era una ley que realmente conservara y protegiera, sino que normaba su

explotación.

 

- ¿Cree que es posible compatibilizar sectores con intereses tan diferentes?

 

- Así lo creo. Llevamos cinco semanas en la Conama y hemos conversado con

muchísimos sectores de la sociedad chilena. Para dar un ejemplo, recién hemos

tomado contacto con el Ministerio de Defensa con la idea de hacer participar a las

Fuerzas Armadas en una serie de aspectos medioambientales en que necesitamos

mucha ayuda. La idea es que las Fuerzas Armadas sean garantes de nuestro

patrimonio no sólo a nivel geopolítico. De esta manera, pretendemos ir integrando a

los distintos sectores sociales.

 

Educación ambiental

 

La educación ambiental ha sido uno de los pilares de la trayectoria de Adriana

Hoffmann. "Hace algunos años llegué a un momento en que debía definir si quería

ser la mejor especialista en algún tema específico de la flora chilena o abrirme a un

espectro más sistémico, mayor. Afortunadamente, opté por la segunda posibilidad.

Ahí empecé a trabajar en la prensa en una página sobre educación ambiental, que

me permitió explorar muchísimos ámbitos, siempre dedicándome a buscar temas en

relación a Chile".

En este contexto de difusión y educación ambiental, se inscriben la serie de libros

ilustrados que ha escrito para la Fundación Claudio Gay. "Al investigar sobre la

flora chilena me di cuenta que la literatura era contradictoria y difícil de conseguir.

Faltaban muchísimos libros sobre el tema, tanto para el público en general como

para los investigadores y profesores".

 

Así nació la primera obra, "Flora silvestre de la zona central", que ya lleva múltiples

ediciones. Luego se sumaron otras sobre flora silvestre de la Araucanía y la zona

austral, cactáceas, plantas medicinales de uso común y el árbol urbano en Chile.

Actualmente prepara la séptima, sobre flora del desierto. "Hacer libros constituye

una motivación muy especial para mí. Me gustaría hacer otro sobre las plantas

geófitas, los bulbos, que son tan bonitos en Chile".

 

Adriana Hoffmann fue una de las gestoras de la iniciativa "Bosque Educa", que ha

capacitado a muchísimos niños y profesores en el tema del bosque. "En realidad,

una de las grandes tentaciones para venirme a la CONAMA fue la posibilidad de

potenciar las iniciativas de educación ambiental".

 

- ¿Tiene internalizado el chileno la idea de la naturaleza como parte del patrimonio

nacional?

 

- No mucho. El patrimonio natural ha sido visto más bien desde una perspectiva

minera y recolectora, de cosechar los recursos sin tener una visión de largo plazo.

Una de mis grandes ambiciones es trabajar el concepto de un ciudadano que

respete su patrimonio natural y cultural.

 

- A su juicio, ¿se respeta más un edificio histórico que un parque?

 

- En mi opinión personal, instintivamente se le tiene más respeto al bosque. Hay un

hambre, una nostalgia tremenda hacia la naturaleza, lo que constituye un gran

potencial. A veces es más difícil fomentar el respeto hacia el patrimonio histórico y

es cosa de ver el estado en que está actualmente. Nos interesa mucho trabajar con

el Consejo de Monumentos Nacionales en la búsqueda de un ciudadano

"ambientalmente culto".

 

- Dentro de este objetivo ¿la Conama ha tenido participación en las reformas

curriculares del Ministerio de Educación?

 

- Hemos revisado los contenidos y hecho sugerencias sobre esta materia. Existen

muchos caminos para concretar la educación ambiental y obviamente el Ministerio

de Educación y los medios de comunicación constituyen un terreno gigantesco en

nuestra búsqueda de darle una connotación valórica al tema ambiental.

 

- En su experiencia, ¿qué estrategias educativas son las que obtienen mejores

resultados?

 

- He visto excelentes resultados obtenidos a través de la inserción transversal de

contenido, tanto en la educación formal como en la informal. Los temas ambientales

pueden ser tratados en todas las asignaturas del curriculum, no sólo en ciencias. Se

puede hacer a través de problemas matemáticos, poesías y composiciones, en arte,

en teatro, en salidas al aire libre. Al tratar los contenidos en forma simultánea, se

produce una sinergia muy potente.

 

Esto también debiera aplicarse a la educación secundaria y universitaria. Todos los

profesionales chilenos debieran recibir, dentro de su formación, conceptos sobre

los temas ambientales que deberán abordar al desempeñar sus profesiones. Un

economista, un arquitecto, un ingeniero no pueden ser ignorantes sobre el

desarrollo sustentable, que es el único modelo que, por ahora, podemos concebir

como un futuro estable para el país.

 

 

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Las Profundidades del Bosque

 

"La gran riqueza del bosque nativo es que es un sistema natural integrado por

muchísimos elementos orgánicos - plantas, árboles, epífitas, enredaderas, musgos,

líquenes, hongos, insectos y animales- , todo ello inserto en un sistema de suelo,

aire, agua y energía. Las interacciones entre todos estos elementos, entre lo vivo y

lo no vivo, conforman un equilibrio de flujos muy sutiles. Para que una gota de agua

pase a convertirse en la lágrima de un animal hay un proceso muy complejo de por

medio", explica Adriana Hoffmann, una de cuyas mayores preocupaciones ha sido

la preservación del bosque chileno.

 

- Usted ha señalado que existe la posibilidad de un manejo sustentable del bosque

nativo. ¿Cómo se puede manejar este sistema tan delicado?

 

- El desarrollo sustentable es un concepto que requiere de conocimientos científicos

y sensibilidad para aplicarlo. De partida, hay que conservar sitios donde el bosque

u otros ecosistemas - praderas, matorrales, vegetación de altura- permanezcan

prístinos. De esta manera, sirven como modelos donde la naturaleza ha llegado a un

nivel de perfecto equilibrio y autogeneración, que al hombre le es muy difícil

reproducir.

 

Propugnamos el desarrollo de una metodología silvicultural, especialmente en los

bosques secundarios, que han crecido después de ser talados o quemados.

Podándolos, raleándolos, se puede llegar a obtener maderas de excelente calidad

que tienen un precio muchísimo mejor que la del pino. Por supuesto, estos

mecanismos requieren de un apoyo del Estado. La idea es ir manejando el bosque

para que sea productivo, sin que pierda su rica biodiversidad. Con ciencia y

habilidad, el hombre puede apurar un poco los procesos, que por lo general en la

naturaleza son sumamente lentos.

 

Adriana Hoffmann explica que en Alemania los bosques se perdieron casi

totalmente en el siglo XVII. "Para revertir este proceso se plantaron una o dos

especies, pero estas plantaciones monoespecíficas eran tremendamente frágiles. En

cambio, en los lugares donde las plantaciones se descuidaron, entraron los animales

y hubo más diversidad, los bosques tuvieron mucho más resistencia. Este método

"prosilva" ha generado los bosques más productivos en términos de madera, pero

también sirven como lugares de recreación y pulmones de salud. Son una cobertura

muy sana para el ambiente".

 

- Los empresarios de la madera han señalado que ellos explotan bosques que ya

están muy deteriorados.

 

- Obviamente hay superficies donde el sistema de "floreo" (sacar los mejores

árboles) ha generado mucho daño. Pero creemos que esos bosques se pueden

recuperar: es mejor tener un lugar donde los bosques no estén en situaciones

óptimas de biodiversidad o de salud que reemplazarlos por plantaciones

monoespecíficas de eucaliptus o pino.

 

- Ustedes han sido muy insistentes en rechazar la conversión de los árboles en

astillas. ¿Es mucho mejor que el coigüe termine convertido en una puerta?

 

- ¡Por supuesto! La misma cantidad de madera convertida en astillas no vale nada.

Convertida en violín, en silla, en mesa, en puerta, implica semanas, meses de

trabajo, de creatividad de muchas personas involucradas. Su valor es muy distinto.

 

- ¿Y qué pasa con el tema de la leña, que según las estadísticas consume siete

millones de toneladas de bosque nativo al año?

 

- La leña es un tema preocupante. Una buena política energética debiera quitarle la

presión al bosque y evitar todos los problemas asociados a la leña. Es un problema

con muchas implicancias sociales, que todavía no posee soluciones perfectas. La

exportación de astillas, en cambio, es un hecho que se puede cambiar muy

rápidamente.

 

Queules y alerces

 

- ¿Cuáles son las especies en mayor peligro de extinción?

 

- Dentro de las especies de bosque nativo, a mi juicio la que enfrenta una situación

más peligrosa es el "queule" - gomortega keule- , una especie botánica de un

género único, de una familia monotípica única en el mundo. Es un árbol cuya fruta

se consumía mucho en la Colonia y entre los mapuches. Su hábitat, en la VII y VIII

Región, ha sido ocupado por las plantaciones de pino en la cordillera de la Costa.

 

Quedan unos pocos reductos y desgraciadamente no se ha podido lograr su

regeneración: no hay queules nuevos. Los alerces, aunque crecen muy lentos y son

verdaderos fósiles vivientes, son más fáciles de reproducir. El pitao, el ruil, el

lleuque y el ya nombrado alerce son otras de las especies que corren peligro.

 

- ¿Debiera impedirse que el bosque nativo sea reemplazado por pino o eucaliptus?

 

- En mi opinión personal, la legislación del bosque nativo no debiera contemplar la

posibilidad de sustituirlo por plantaciones exóticas. Para eso hay muchos sectores

que ya han sido talados o que están quemados o erosionados, donde las especies

exóticas pueden ser una alternativa. Hoy, el sector forestal está incorporando

prácticas mucho más ecológicas, como no cosechar todo a tabla rasa y permitir

que la biodiversidad entre para enriquecer al bosque. Ahora, ese es mi modo de

ver. Queremos compartir una reflexión, no imponer.